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Turba, perlita, akadama y otros tipos de sustrato para tus plantas.

A todos nos gusta rodearnos de plantas en el hogar. Son agradables, decorativas y nos aportan bienestar, pero ¿se lo proporcionamos nosotros a ellas? Una de las claves de su salud es el tipo de sustrato que utilizamos para su asiento. La definición de sustrato es básicamente el medio en el que se desarrolla una planta, por lo que podemos decir que el sustrato es sinónimo de suelo. Turba, perlita y akadama son algunos de ellos. Continúa leyendo y te ayudaremos a identificar el que más te conviene.

 

¿Qué tipos de sustratos existen?

De forma muy genérica podríamos distinguir entre dos tipos: los universales y los específicos. Los universales se componen por una mezcla de turba, perlita y abono en pequeñas cantidades. La calidad en un sustrato universal se mide en la cantidad de turba que contenga, ya que será este componente el que garantice que a nuestra planta le lleguen la humedad y nutrientes necesarios. Dentro de la turba podemos diferenciar dos variedades: la negra y la rubia. La primera denominada así por su aspecto más oscuro tiene un pH entre 7,5 y 8. La segunda, como su nombre indica de color más claro, tiene un pH más bajo, entre 3 y 4. Ambas conforman el sustrato más utilizado y comercializado por su capacidad de retención de agua. Sin embargo, en ambientes muy secos y calurosos pueden compactarse en exceso. Por este motivo, determinadas localizaciones y plantas van a requerir que el lecho de nuestras macetas esté compuesto por una mezcla de sustrato universal y sustrato específico.

 

Los sustratos específicos

Antes hacíamos referencia a que, en un sustrato universal, la calidad va a venir determinada por la cantidad de turba que contenga. Bien, en los sustratos específicos, tendremos que prestar atención al tipo de abono contenido, ya que será la clave para el éxito de nuestros jardines o huertos de interior. Por ejemplo, si estamos hablando de plantas de hoja verde, necesitaremos un sustrato basado en el nitrógeno. Si, por el contrario, lo que queremos nutrir es una planta con flor, el abono debe tener como contenido principal el potasio. Si lo que tenemos o queremos tener es un huerto urbano, tendremos que prestar atención a los sustratos específicos que utilicen un abono natural como base.

 

Variedades de sustrato y aplicación práctica

 

Akadama: la akadama es un sustrato de origen volcánico procedente de Japón y muy apreciado en el cultivo de bonsáis. Esto es por su capacidad para conservar la humedad al mismo tiempo que permite que las raíces estén aireadas.

 

 

Kiryuzuna: la kiryuzuna es una zeolita que se forma mediante la descomposición de rocas volcánicas y que funciona estupendamente mezclada con akadama en diferentes proporciones ajustadas al tipo de variedades que vayamos a cultivar. La kirunzuna es más dura que la akadama y aporta hierro, lo cual es ideal para coníferas.

 

Pómice: el pómice es ligero y poroso, es también muy utilizado por los aficionados al bonsái ya que proporciona niveles constantes de humedad y oxigenación de las raíces. Se suele utilizar en esquejes o bien mezclado con akadama para el cultivo de coníferas.

Pómice 20 litros 18,00 EUR

 

Kanuma: también es de origen japonés y de origen volcánico como la akadama. Por su tipo de pH es ideal para plantas que requieren de un sustrato ácido como las hortensias, las camelias o las azaleas. Perlita: como hemos señalado anteriormente, la perlita es uno de los componentes del sustrato universal. Se trata de un vidrio volcánico, con alto contenido en agua y muy apreciado para la germinación de semillas o para facilitar el enraizamiento de esquejes. En estos casos puede utilizarse solo o mezclado con otro sustrato.

 

Vermiculita: la vermiculita es de origen mineral, de la familia de la mica. Se caracteriza porque al ser calentada a una temperatura determinada es capaz de expandir hasta veinte veces su volumen original. Esta característica hace que sea muy apreciada para evitar la compactación de suelos. Es uno de los sustratos idóneos para las orquídeas por su capacidad de retener el agua y el aire.

 

Musgo esfagno: el musgo esfagno es un sustrato natural procedente de Chile que se considera especialmente útil en el cultivo de orquídeas, plantas carnívoras y bonsáis. Pino y coco: el sustrato que utiliza como base el pino o el coco es muy apreciado en el cultivo de
plantas tan delicadas como las orquídeas, ya que garantiza el crecimiento saludable de sus raíces.

 

Carbón vegetal: este sustrato suele utilizarse mezclado con otros por su capacidad de funcionar como fungicida y purificador de agua. Muy recomendable como complemento en el cultivo de orquídeas, cactus y plantas crasas.

 

Humus: el humus es un sustrato orgánico que se obtiene a través de una lombriz, concretamente la Roja Californiana, que se encarga de descomponer la materia vegetal y animal que se encuentra en el suelo. Este sustrato es muy demandado en la agricultura (ya que es capaz de regenerar la tierra), pero apenas tiene presencia en el cultivo de plantas de interior.

 

La mezcla es la clave del éxito en el sustrato

 

Como hemos visto, cada planta tiene unas necesidades ambientales y nutricionales distintas, por lo que es necesario que prestemos atención a ellas si queremos mantenerlas en un estado de salud óptimo.

 

Hagamos un repaso a las plantas más comunes en nuestros hogares:

 

Plantas de interior ornamentales tanto de follaje como de flor: esta categoría incluye las variedades más comunes en nuestros hogares: ficus, crassula, yucca, poto, begonia, aloe vera, alegría guinea, aglaonema, areca, aspidistra, adelfa y un largo etcétera. Normalmente la composición de su sustrato debe incluir turba rubia, perlita, fibra de coco y abono orgánico o mineral, que puede complementarse con extracto de algas y retenedores de humedad. Lo que se pretende es obtener un sustrato con una buena retención de humedad, bien aireado y un pH medio, ni muy alto ni muy bajo, el torno al 6, o 6,5.

 

Bonsáis: estas obras de arte con forma de pequeño árbol necesitan muy poco sustrato que permita la correcta aireación de sus raíces. La mezcla perfecta se compone de una base de akadama a la que se añadirá un tercio de kanuma.

 

Cactus y plantas crasas: muy solicitadas por su fácil mantenimiento, Requieren unos sustratos arenosos que faciliten el drenaje del agua, ya que tienen problemas con el exceso de humedad. La mezcla ideal debería estar formada por una base de vermiculita a la que se añada sustrato universal. Plantas carnívoras: las plantas carnívoras necesitan mucha humedad, por lo que su sustrato ideal es un suelo como el musgo esfagno.

 

Orquídeas: un sustrato basado en el pino es ideal para la aireación y retención de humedad que requieren estas delicadas plantas.

 

Como ves, identificar el tipo de turba es básico para disfrutar de unas plantas frondosas y sanas. Y por supuesto si tuvieses alguna duda acerca de cuál es el sustrato que más te conviene, ya sabes que puedes contar con nosotros para resolverla.

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Sustratos
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